Yo no soy…

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Hoy les quiero contar sobre mí y sobre la manera como yo no soy…

Queridos amigos, hace unos años, en 2007, empece mi camino hacia una carrera hermosa y llena de  retos.
En el año 2007 iba a firmar el contrato que me ha cambiado la vida, que me ha ayudado a cambiar la vida de otras personas y con el cual he cumplido todos mis sueños.
Erá el mes de noviembre e iba a participar en mi primer curso sobre: cómo hacer para hacer un bien”.
Después de una semana de curso, estaba segura que me encontraba en el mejor lugar posible pero tenía mucho trabajo.
Desde ropa, cabello, vocabulario, actitud, habilidades…lo único que los hizo escogerme fue mi “sonrisa de millones“, la honestidad de mi cara y el hecho de que era muy sociable.
Iba a saber todo esto más tarde cuando pase del estado de “estudiante” al de “profesor”.
El deseo de hacer bien, desde una edad joven, el deseo de ayudar, me han llevado al camino más hermoso de mi vida.
Aprendí a cuidar a la gente, a guíarles para cuidarse a si mismos y, si algo pasa con ellos, a encontrar a alguien que los cuide.
Puedes tener éxito en esta área sólo si te importa la gente y si tienes paciencia de estacucharles. Esto no se enseña en ningún curso, esto lo tenía en mí, esto fue lo que vío Dana, Dana Peiov, en mí más allá de las apariencias, cuando tenía 18 años.
Después siguieron muchas visitas a muchas familias, familias que me quedaron en el alma y pensamiento.
Es el mejor ámbito en lo que puedes trabajar, si se comprueba que es tu misión “cuidar a otros”.
Después mi sueño continuó, otra persona maravillosa vió mi deseo y me ayudó a llegar a hacer un curso de instructor y graduarlo.
En ese tiempo mi prioridad número 1 era mi carrera y nada más.
He ofendido y molestado a muchas personas queridas sólo por decirles que: “mi carrera venía primero”. En este momento era normal porque estaba en la plenitud de mi vida. Estaba en el momento de hacer algo con mi vida. Desde los 18 años quería ser: independiente, por lo menos independiente si no podía ser independiente desde el punto de vista financiero”.
Quise tomar mi camino y no presté atención a la gente que me quería.
Muchos me acuzaron después y no me entienderon pero yo les estoy agradecida eternamente.
Hasta cumplir 27 años, ya había logrado cumplir el 90% de mis objetivos profesionales, sólo faltaba un poco.
Pero a las 27 años, empezó a despertarse en mí mi instincto de madre que intenté no hacerle caso, pero sabía que quisiera tener un bebé hasta cumplir los 30 años.:)
Cuando tenía 29 años, llegue al 100% en la vida profesional y creía que estaba preparada para encargarme de mi vida privada.
Conocí a un hombre, aparentemente maravilloso, con el cual tuve un hijo cuando tenía 30 años.
En la vida profesional sabía que puedo hacer cualquier cosa pero no sabía que puedo hacer en mi vida privada.
La vida quiso demonstrarme que puedo, puedo aguantar mucha tristeza y mucho dolor.
Que puedo mover montañas si tengo una fuerte motivación.
En corto tiempo me divorcié y cómo si no fuera suficiente, pase por el más grande trauma de mi vida.
Estuve a punto de perder a mi hijo, de sólo 2 años de edad.
Mis prioridades cambiaron, mi vida cambió y Dios me dio mucha fuerza para aguantar muchas cosas, mucho dolor, estrés, presión y, si esto no era suficiente, una enfermedad tremenda, no la mía sino la de mi hijo.
Cuando se trata de tu hijo, el dolor es doble.
Lo que conseguí en mi vida profesional me ayudó en mi vida privada y a conseguir a salir delante de nuevo.
Mi vida privada me mostró el camino hacia otra misión profesional.
Yo no soy muy amable y tampoco puedo ser falsa.
Aprendí a concentrar mi energía y a respetar a mi tiempo, he aprendido a seleccionar a la gente de mi vida.
No tengo tiempo para gente falsa, para chismes e historias.
La vida te da una bofetada para ver “que no todas las personas son buenas”
He aprendido a respetar a mi tiempo, a preciarlo más para cuidar a mi hijo primero que nada.
La vida hace que mi misión siga adelante y ahora poder cuidar a otros niños para ayudarles a llegar donde puede existir una posibilidad para ellos.
Yo soy una parte pequeña, a lo mejor la primera piedra “en los cimientos de la casa” porque sin su ayuda, no puedo colocar “las otras piedras” y no puedo construir y finalizar la casa empezada para cada niño.
Yo no soy la que escucha y llora con los padres, soy la persona que escucha y establece el objetivo para saber el precio y el trabajo que tenemos que realizar para cumplirlo.
Deseo que mi actitud ayude y apoye a los padres porque sé exactamente que es lo que ellos viven.
Yo estuve ALLÍ y aún lo estoy, sólo Dios sabe cuando Bubu estará nuevamente sano.
Hasta entonces, me reservo el derecho de ayudar en lo que puedo, de seleccionar las personas con las cuales deseo trabajar y con los cuales me permito hablar diario por unos minutos, hablando de su hijo y la manera de ayudarle.
Deseo ayudar pero algunas personas no pueden ser ayudadas porque se han transformado en las víctimas de su propia desgracia y sólo un especialista los puede llevar al buen camino.
No soy psicóloga pero intento a motivar a los padres con mi experiencia, no de los libros, sino de mi propio drama.
Los que me dicen: ¡”no saben cómo es no dormir por 8 meses….o cómo es cuando tu hijo llora día y noche“!
Sí lo sé desgraciadamente y no quiero presumir.
No vía mi casa y familia por 1 año y medio, ya no sé que significa salir a tomar un café con los amigos o a dormir 8 horas por noche desde el 30 de agosto del 2019.
No les hablo de libros, les hablo del alma y sólo intento a animarles.
Cualquier cosa es posible si confian en Dios y teneís la actitud adecuada.
Guardense la calma e intente ver las soluciones que tiene donde esté y con lo que tiene.
La gente adecuada le aparece cuando menos lo espera.
¡Que Dios os bendiga!
Les estoy eternamente agradecida,
Csilla

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